CAC, COPE y “libertad de expresión”
Últimamente anda la cosa revuelta en el mundillo politicoide como consecuencia del impulso por parte del gobierno de Cataluña de un órgano (Consejo Audiovisual de Cataluña) dedicado, entre otras cosas, a “velar por el pluralismo político, religioso, social, lingüístico y cultural, por la neutralidad y honestidad informativas y por el cumplimiento de las normas de uso de la lengua catalana“.
Hablar de libertad de expresión supone un ejercicio muy delicado y complicado. Los principales implicados en la refriega que se ha organizado en torno a esta cuestión (partidos y medios de comunicación de masas) no son los más indicados para solicitar libertad de expresión, porque esa libertad no existirá hasta que la tecnología permita a cualquier persona o grupo llegar a la misma audiencia, sin filtros, que estos medios de masas. Un ciudadano cualquiera puede expresar sus ideas, pero si no tiene la capacidad de comunicárselas a un número importante de lectores u oyentes en realidad no tiene libertad de expresión, ya que da igual lo que diga si no tiene los medios para difundirlo.
Teniendo en cuenta este aspecto, que nunca hay que olvidar, conviene defender en cualquier caso la libertad de expresión mediante medios de comunicación porque es uno de los principios fundamentales de cualquier democracia. Me sorprende mucho ver a personas de indudable trayectoria democrática tratar de imponernos este Consejo, el peor órgano de censura desde la dictadura de Franco, según lo ha calificado el Comité Mundial de Libertad de Prensa.
Como Pilar Rahola, yo también detesto a la COPE y creo que las ideas que irradian desde sus micrófonos algunos de sus locutores generan odio y crispación, pero no puedo impedirles que se expresen. Lo primero que debemos hacer los que no nos gusta la COPE es no escucharla. Si alguna vez atacan al honor de alguien, que vaya al juzgado y presente una denuncia. Celebraría que un juez impusiera una sanción a un medio de comunicación que se ha pasado de la raya, pero por el contrario me parece atroz que un político pueda sancionar a un periodista y decidir si lo que este último dice es veraz o no.
Se está generando últimamente un clima de crispación sin techo a medio plazo. La COPE, Libertad Digital y otros medios crispan y mucho, pero no son los únicos. Ahora toca pararles los pies a todos ellos, periodistas crispadores y políticos censores, para evitar que nos dejen el país arrasado.







Enrique Gómez 2005
Enero 7th, 2006 a las 12:21
Hay unos artículos muy buenos de (otro Jose) Jose Antonio Donaire sobre el tema (espero q se puedan ver urls sino su blog es don-aire punto blogspot punto com y los artículos se llaman cac-icada):
http://don-aire.blogspot.com/2005/12/cac-icada.html
http://don-aire.blogspot.com/2005/12/cac-icada-ii.html
http://don-aire.blogspot.com/2006/01/cac-icada-y-iv.html
http://don-aire.blogspot.com/2006/01/cac-icada-y-iv.html
No sólo lo q dice si no la discusión q se crea siguiendo sus enlaces es del todo recomendable.
A hilo del CAC, la libertad de expresión y la libertad en general sería bueno que también se hable de las emisoras de televisión local que el PP acaba de dar orden para que se cierren en Madrid, Murcia, Valencia y Galicia. Y sobre las muy desafortunadas declaraciones realizadas por un Teniente General del ejército…
Un saludo Enrique.
Enero 7th, 2006 a las 15:46
Simplemente, has puesto por escrito lo que yo pienso sobre el tema. Iba a escribir un artículo hablando de esto, pero me parece que simplemente voy a hacer una referencia al tuyo y listo.
Un saludo.
Enero 7th, 2006 a las 15:56
[…] Podeis leer el artÃculo completo aquÃ. […]
Enero 10th, 2006 a las 13:17
Brishante, justo lo qeu pienso sobre la CAC y la COPE. Si es que… el qeu vale, vale.
El fino tertuliano de la 3a Ola vuelve a dar en el clavo.
Un saludo.
Junio 15th, 2006 a las 17:43
[…] Y en mi opinión una de las peores consecuencias de esta norma es que eleva a la categoría de órgano estatutario al Comité Audiovisual de Cataluña (CAC), formado por personas designadas por el parlament y que tiene como misión principal vigilar que los contenidos de los medios de comunicación se ajusten a la verdad. Este comité, al que ya critiqué en su momento, se erige en un posible y peligroso órgano de censura al servicio de los que dominen el parlament. […]