Google y la secundaria
Durante los últimos dos años se viene oyendo en muchos sitios (radio, cafeterÃas, reuniones familiares, etc.) un tema educativo que deja bastante claro el choque de comportamientos entre personas que viven en mundos diferentes. Por un lado están los que han nacido o que han dado el salto a las nuevas formas de pensar que aportan los cambios tecnológicos, y por el otro los tecnófobos, los que se resisten a cualquier avance y además reprenden a los que los llevan a cabo.
Me refiero al caso de los trabajos, informes y prácticas que los estudiantes de secundaria, bachillerato o F.P. realizan. Muchos profesores y padres se quejan del uso de Google u otras herramientas de búsqueda por parte de los alumnos. Dicen que sólo tienen que ir al navegador, realizar una búsqueda más o menos afinada, copiar el resultado y pegarlo en un procesador de textos. El argumento se basa en que asà pueden realizar el trabajo en cinco minutos y no aprenden nada, no como antes, que habÃa que ir a la biblioteca.
A mà este razonamiento siempre me ha parecido totalmente ridÃculo, ya que precisamente ahora los profesores lo tienen mucho más fácil para evaluar los trabajos de sus alumnos (tienen acceso directo a las fuentes con un sólo click). Y los alumnos a dÃa de hoy pueden aprender mucho más, porque que tienen a su disposición la mayor biblioteca que jamás haya existido sin levantarse de su escritorio. Y lo que es más importante, pueden ir comparando los diversos documentos que encuentren, observar las diferencias y contradicciones entre unos y otros y escribir un trabajo con mucha más información y lectura previas. Incluso, en muchas ocasiones, se dan casos en los que el alumno llega a clase con mayores conocimientos sobre un tema que su profesor. Cualquier chaval que tenga un poco de curiosidad puede bucear en la red y aprender mucho más que nosotros en nuestra adolescencia.
Otra queja de los profesores y padres radica en que ahora es imposible determinar la fuente original y por lo tanto saber si el alumno ha copiado tal cual el trabajo o si lo ha elaborado por su cuenta. Y precisamente sucede lo contrario: basta con poner entrecomilladas un par de frases cualquiera del trabajo en Google, y probablemente el primer resultado se corresponderá con el documento original (si este ha sido copiado). Antes de la aparición de Internet, el profesor, para comprobar que el trabajo no habÃa sido plagiado, debÃa acudir a la biblioteca, buscar los ejemplares, abrirlos e ir leyendo las páginas hasta encontrar el lugar desde el que podÃan haberse copiado las frases.
En este caso yo veo muy clara la diferencia entre tecnófilos, chicos y chicas que han nacido en el mundo de las redes y profesores y padres que aprovechan las ventajas que estas nos ofrecen, y tecnófobos, otros profesores y otros padres que no quieren hacer ningún esfuerzo por aprender nada nuevo, y que no se enteran que el mundo cambia y ellos se quedan, prematuramente, detrás de sus propios hijos y alumnos. En cualquier caso, la parte positiva de este debate es que poco a poco va alejando a más gente de la tecnofobia y acercándolos a la ilusión por descubrir algo nuevo que puede revolucionar sus vidas.






Enrique Gómez 2005
septiembre 5th, 2005 a las 17:36
Estoy completamente de acuerdo con lo escrito.
Aunque también encuentro mucha reticencia tecnófoba en los jóvenes. Y otros muchos no se han enterado que Internet ofrece una inmensidad de oportunidades de concocimiento. ¿Quién haciendo una investigación/ trabajo no ha podido encontrar lo que necesitaba gracias a Internet? Incluso pudiendo acceder a las fuentes, algo, que antes era imposible.
septiembre 5th, 2005 a las 21:05
¡BRAVO! Totalmente de acuerdo.
los buscadores (por dejar de mencionar a google) ofrecen al estudiante la posibilidad de encontrar a golpe de click criterios diferentes a los del profesor. Y, amigo, eso sà que no puede ser. Cuando estudiaba en la universidad trabajábamos sobre la fuente única de los apuntes del titular de la cátedra (objeto de un tráfico similar al de la droga dura), sin más alternativa, en algún caso, que la mÃnima bibliografÃa que algún profesor moderno recomendaba…eso sà que era enseñanza de calidad y no lo de estos adictos a la pantallita…
septiembre 5th, 2005 a las 21:42
No veais lo que he disfrutado ayudando a mis hijos a buscar los temas que les piden en el colegio y a preparar una presentacion decente en el procesador de textos. ahora ya se mueven como pez por el agua y raro es el que me pidan ayuda. Hemos aprendido juntos de forma divertida, incluso cuando habÃa urgencia para presentar el trabajo y fallaba una impresora. Gracias a eso, a diferencia de otros compañeros de su edad que sà lo son, ellos no son nada tecnófobos.¡Pero no abandonan el xp ni el messenger!
septiembre 6th, 2005 a las 0:48
En el otro edificio del pequeño campus donde estudio, donde se imparten carreras de corte humanÃstico, se instruye a aquellos que enseñarán a nuestros hijos…
Allà la gente ya usa el “messenger” y el correo, pero siguen creyendo que los ordenadores muerden…
Suele ser cierto que usan los buscadores para copiar un trabajo y no realizar esfuerzo.
Estoy de acuerdo con tu idea, pero en este paÃs falta mucho por avanzar.
septiembre 13th, 2005 a las 18:14
sócrates.- pues bien, oà que habÃa por náucratis, en egipto, uno de los antiguos dioses del lugar al que, por cierto, está consagrado el pájaro que llaman ibis. el nombre de aquella divinidad era el de theuth. fue éste quien, primero, descubrió el número y el cálculo y, también, la geometrÃa y la astronomÃa y, además, el juego de damas y el de dados, y, sobre todo, las letras. por aquel entonces, era rey de todo egipto thamus, que vivÃa en la gran ciudad de la parte alta del paÃs, que los griegos llaman la tebas egipcia, asà como a thamus lo llaman ammón. a él vino theuth, y le mostraba sus artes, diciéndole que debÃan ser entregadas al resto de los egipcios. pero él le preguntó que cuál era la utilidad que cada una tenÃa, y, conforme se las iba minuciosamente exponiendo, lo aprobaba o desaprobaba, según le pareciese bien o mal lo que decÃa. muchas, según se cuenta, son las observaciones que, a favor o en contra de cada arte, hizo thamus a theuth, y tendrÃamos que disponer de muchas palabras para tratarlas todas. pero, cuando llegaron a lo de las letras, dijo theuth: “este conocimiento, oh rey, hará más sabios a los egipcios y más memoriosos, pues se ha inventado como fármaco de la memoria y de la sabidurÃa.” pero él le dijo: “¡ oh artificiosÃsimo theuth! a unos les es dado crear arte, a otros juzgar qué de daño o provecho aporta para los que pretenden hacer uso de él. y ahora tú, precisamente, padre que eres de las letras, por apego a ellas, les atribuyes poderes contrarios a los que tienen. porque es olvido lo que producirán en las almas de quienes las aprendan, al descuidar la memoria, ya que, fiándose de lo escrito, llegarán al recuerdo desde fuera, a través de los caracteres ajenos, no desde dentro, desde ellos mismos y por sà mismos. no es, pues, un fármaco de la memoria lo que has hallado, sino un simple recordatorio. apariencia de sabidurÃa es lo que proporcionas a tus alumnos, que no verdad. porque habiendo oÃdo muchas cosas sin aprenderlas, parecerá que tienen muchos conocimientos, siendo, al contrario, en la mayorÃa de los casos, totalmente ignorantes, y difÃciles, además, de tratar porque han acabado por convertirse en sabios aparentes en lugar de sabios de verdad”
platón:fedro